Síntomas de aborto espontáneo o no voluntario

El aborto espontáneo o aborto no provocado es la pérdida del bebé antes de las 20 semanas de gestación. Se estima que ocurre en el 20% de los embarazos, pero es probable que la verdadera cifra sea más alta. Muchos de los abortos espontáneos ocurren muy temprano en el embarazo, incluso antes de que la mujer se dé cuenta de que estuvo embarazada.

Más del 80% de los abortos espontáneos ocurren entre las primeras 12 semanas de embarazo. Al menos la mitad de estos casos son causados por anormalidades en los cromosomas del feto, y la mayoría de estas anormalidades no provienen de la herencia del padre y la madre. Estos defectos normalmente ocurren al azar por errores en la división del ovario. El feto no puede sobrevivir a un error cromosómico. El aborto puede ocurrir varias semanas después de que el feto ya ha muerto.

La salud de la mujer puede ser otra causa del aborto espontáneo. El aborto en estos casos ocurre más tarde. Sus causas pueden ser infecciones, enfermedades crónicas como la diabetes o la presión arterial alta, y problemas del sistema inmune. También puede ocurrir por anormalidades uterinas o cervicales. Algunas mujeres sufren de incompetencia cervical: la cérvix empieza a dilatarse demasiado pronto en el embarazo. Los abortos espontáneos ocurridos por esta causa suelen suceder durante el segundo trimestre.

Los casos de abortos espontáneos recurrentes o repetidos, también llamados abortos habituales, ocurren cuando la mujer ha sufrido más de 3 abortos no provocados seguidos. Sus causas suelen ser las mismas de los abortos espontáneos individuales. Aunque existen pruebas para identificar la razón de la recurrencia de abortos, suelen ser muy costosas y las opciones de tratamiento son más bien limitadas. Sin embargo, muchas parejas que sufren estos problemas se someten a tratamientos que resultan exitosos más tarde.

Los abortos espontáneos no ocurren por ejercitarse, tener relaciones sexuales, trabajar ni levantar objetos pesados. Tampoco las náuseas o los vómitos al comienzo del embarazo son las causas del aborto. De hecho, hay evidencia de que estos síntomas son buenas señales en el embarazo. Tampoco es probable que una caída, un golpe o un susto sean las causas de los abortos espontáneos.

Primeros signos de aborto involuntario

Uno de los primeros síntomas de aborto espontáneo es el sangrado vaginal. Hasta el 25% de todas las embarazadas sufren sangrados en algún momento durante la gestación, y aproximadamente la mitad de ellas sufren abortos espontáneos. El sangrado que indica el problema puede ser escaso o abundante, puede ser constante o no serlo. Puede acompañarse de dolorosos calambres abdominales y, en algunos casos, dolor lumbar. Aunque las causas de estos problemas no se reducen al aborto espontáneo únicamente (busque más información sobre el sangrado y el dolor pélvico), es necesario contactar al médico inmediatamente.

Cómo se diagnostica el aborto espontáneo

Lo primero que hace un médico en un caso de sangrado en el embarazo es efectuar un examen pélvico para comprobar si la cérvix está dilatada. Cuando es así, diagnostica una amenaza de aborto: no necesariamente va a ocurrir el aborto, pero hay posibilidades. El médico también revisará si las membranas que rodean al feto se han roto. Si esto es así, y la cérvix está dilatada, entonces el aborto no provocado es un hecho.

Si la mujer excreta tejido, es posible que el aborto ya haya ocurrido. El médico puede revisar este tejido para determinar si proviene del feto o de la placenta. Cuando hay sospechas se efectúa también un examen de ultrasonido para revisar que el feto continúe con vida. El médico puede examinar el saco que envuelve al feto o su ritmo cardiaco. El caso de que el feto esté muerto pero no haya sido expulsado por el cuerpo se llama aborto frustro.

El tratamiento en los casos de aborto espontáneo

En estos casos se prescriben medicamentos para el dolor y descanso en cama hasta que el sangrado o el dolor desaparezcan. Si las complicaciones son severas, puede requerirse hospitalización. Cuando las membranas fetales se rompen, el aborto espontáneo ocurre en poco tiempo. En caso de que no ocurra pero el sangrado, el dolor o la fiebre continúen, la mujer puede estar en riesgo de contraer una infección seria.

Para evitar esto, el tejido fetal debe ser retirado del útero. En este procedimiento, que se realiza con anestesia, la cérvix se dilata gradualmente y el tejido se raspa o succiona con delicadeza. En caso de que tras sufrir el aborto espontáneo y/o el procedimiento para succionar el útero se sientan otra vez los síntomas del aborto (sangrado abundante, fiebre, resfrío, dolor severo), debe llamarse al médico inmediatamente. Puede ser síntoma de infección.

El embarazo tras el aborto espontáneo

La mayoría de las mujeres que sufren abortos espontáneos logran dar a luz en embarazos posteriores. Las mujeres que han sufrido abortos recurrentes (más de 3 seguidos) tienen entre un 70 y un 85% de probabilidad de concluir con éxito un embarazo posterior. Sin embargo, siempre se recomienda esperar un tiempo. Consulte con su médico al respecto del momento adecuado para intentar lograr otro embarazo después de un aborto espontáneo.

Por Guadalupe De La Cruz

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