Que es la fecundación in vitro?

En la fecundación in vitro (FIV), la edad tiene ciertos efectos en el éxito del tratamiento. El número de óvulos recolectados es menor en las mujeres de más edad y la calidad de los embriones también disminuye en general. En mujeres mayores usualmente se requieren dosis más altas de las hormonas y también hay un mayor riesgo de no contar con una recolección ovular debido a la escasa o nula respuesta a los medicamentos estimulantes. Desafortunadamente, no hay manera de revertir estos efectos de la edad.

 

Aunque la edad no es una barrera absoluta para quedar encinta, estos factores, tales como ciclos menstruales regulares, infertilidades sin explicación o haber tenido hijos antes no indican necesariamente que un embarazo es posible pasados los 30 y los 40.

 

Tasas de éxito de la FIV

Es muy importante que seas consciente de las tasas de éxito del tratamiento que estás a punto de emprender. Las siguientes tablas indican los resultados del centro hospitalario IVF para mujeres en diferentes grupos etarios. Los números en algunos grupos de edad son pequeños y esto puede afectar a la interpretación de los resultados. Tu médico estará disponible para discutir estos resultados y podrás hacerte un examen para detectar anormalidades cromosómicas si quedas embarazada.

Para algunas mujeres realizar el tratamiento con el óvulo de otra donante puede ser la mejor chance de lograr un embarazo. Puedes consultar la información sobre el programa de donación de óvulos en tu hospital con tu enfermera, consejero o médico.

 

Aumentar tus posibilidades de éxito

 

Dos estudios recientes han demostrado que la acupuntura aumenta las tasas de éxito de la FIV. Miembros de nuestros foros han estado discutiendo los estudios aquí y también han compartido sus historias de éxito. Hay acupunturistas que se especializan en apoyo de la FIV y la fertilidad, así que asegúrate de elegir una respuesta profesional apropiado y experimentado.

 

El proceso de la FIV

 

Las mujeres que entran en al proceso de tratamiento se someten a pruebas diarias de sangre para determinar la madurez de sus óvulos. Se les proporcionan hormonas para estimular a los ovarios y se produzcan más óvulos.

 

Cuando los exámenes de sangre indiquen que los óvulos tienen un cierto grado de madurez se hace una ecografía para saber exactamente cuántos folículos (ampollas del ovario que almacenan los huevos) se están desarrollando. El ultrasonido también mostrará qué tan pronto los folículos están madurando, es decir, si están por liberar el óvulo. Este ultrasonido combinado con los dos análisis de sangre diarios que revisan los niveles de hormonas, permiten la sincronización exacta para escoger un óvulo.

 

En esta etapa la mujer es llevada a la sala de operaciones donde se le seda, antes realizar la ecografía de escoger el óvulo. Se inserta ultrasonido en la vagina y una aguja muy fina se enhebra a través de una guía unida a una sonda. La ecografía a través de un monitor muestra exactamente dónde se encuentran los folículos. La aguja fina a continuación perfora el folículo y el líquido folicular, que contiene el huevo, y se extrae.

 

El fluido es llevado inmediatamente a un laboratorio adyacente a la sala de operaciones. Tan pronto como el científico que examina el líquido encuentra un óvulo, informa al médico, quien entonces pasará al siguiente folículo y repetirá el proceso.

 

Este proceso continúa hasta que cada folículo ha sido perforado y se ha extraído el líquido. Dado que las hormonas se administran para estimular los ovarios, se espera que varios óvulos estén maduros. Por lo tanto, aumentan las posibilidades obtener al menos uno de ellos.

 

La precisión del tiempo es vital. Si el ultrasonido se realiza de forma prematura los huevos no están maduros y es poco probable que se produzca la fertilización. Si se hace muy tarde los huevos habrán pasado a la cavidad abdominal, por lo que su recuperación es prácticamente imposible.

 

Cada óvulo se lava en un fluido especial donde puede permanecer durante varias horas para que siga madurando. Un par de horas después de la recolección, se recibe una muestra de semen del marido. Se tiene gran cuidado para mantener el óvulo y el esperma a temperatura corporal, colocándolos en tubos separados en una incubadora.

 

Cuando los óvulos llegan a una etapa de madurez adecuada se le introduce una gota de semen, que contienen 50.000 espermatozoides, y se devuelven a la incubadora. Si el óvulo resulta fecundado comenzará a desarrollarse el cigoto o pre-embrión. Éste permanece en la incubadora durante uno o dos días hasta que se ha dividido en dos o cuatro células.

 

En este punto el pre-embrión es transferido al útero de la mujer, utilizando un tubo fino, llamado catéter, a través de la vagina. Este procedimiento, conocido como “transferencia de embriones”, es bastante indoloro y no requiere anestesia.

 

Posterior a la transferencia del embrión, la mujer debe permanecer en reposo durante aproximadamente una hora antes de regresar a su casa y retomar su rutina normal. Posterior a dos semanas análisis de sangre indican si el embrión se ha implantado con éxito, en cuyo caso se confirma el embarazo.

Por Guadalupe De La Cruz

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